Ganadores del Premio Rafael Manzano y de la Medalla Richard H. Driehaus a la Conservación del Patrimonio 2023

El XI Premio Rafael Manzano de Nueva Arquitectura Tradicional ha sido otorgado a Luis Rebelo de Andrade, arquitecto portugués con una amplia trayectoria en el diseño de obras de nueva planta y de rehabilitación, siempre con un interés singular en la integración de la identidad constructiva local y el paisaje en cada uno de sus proyectos.

El galardonado con la Medalla Richard H. Driehaus a la Conservación del Patrimonio 2023 ha sido Antoni González Moreno-Navarro, en reconocimiento a su extensa trayectoria en la gestión del patrimonio y a sus importantes aportaciones teóricas y metodológicas para su mejor conservación.

– Luís Rebelo de Andrade, Premio Rafael Manzano 2023 –

Luís Rebelo de Andrade se graduó en Arquitectura en la Facultad de Bellas Artes de Lisboa en 1986. Antes de dedicarse definitivamente a la arquitectura aspiró a ser escultor, y su pasión por la escultura le brindó una comprensión única y distintiva del papel de la arquitectura en el entorno natural y construido. En 1989, fundó su propio estudio y, desde muy temprano, su trabajo fue reconocido en Portugal. Desde entonces ha realizado una gran cantidad de proyectos tanto en su país como en el extranjero, con diseños que han sido reconocidos y premiados en varias ocasiones.

Entre las muchas obras que ha realizado en Portugal se puede destacar el Hotel Six Senses, donde a lo largo de más de 30 años ha transformado un antiguo caserío agrícola en un conjunto hotelero de prestigio internacional, mediante la adición y transformación de diversos volúmenes que conectan las estructuras originales, así como mediante el embellecimiento y la restauración de las mismas. También puede destacarse la Quinta do Pinho, donde ha llevado a cabo una importante labor de recomposición y restauración de la antigua vivienda, mediante la agregación de elementos (escaleras, porches o huecos) y volúmenes respetuosos con el lenguaje arquitectónico local. Igualmente notable han sido sus intervenciones en el Hotel Rural Casa dos Viscondes da Várzea, cuya restauración ha permitido el aprovechamiento hotelero de una antigua mansión de tradición vinícola.

Todos estos proyectos, situados en el Valle del Duero, son excelentes ejemplos de cómo incorporar nuevos diseños tradicionales en construcciones existentes, según modelos locales y haciendo uso de materiales naturales y de proximidad. Cada una de estas intervenciones son extremadamente sensibles con el entorno en el que se integran, de manera que resulta muy complicado discernir entre aquello que ya existía y aquello que ha sido añadido, sustraído o transformado.

Además, entre sus muchos trabajos en Lisboa destacan igualmente obras como la restauración de la Igreja de São José dos Carpinteiros, la rehabilitación del Palacete Falcarreira o la rehabilitación de su propio estudio, un antiguo almacén y lagar que ha sido bellamente transformado en un espacio de trabajo y encuentro.

– Antoni González Moreno-Navarro, Medalla Richard H. Driehaus a la Conservación del Patrimonio 2023 –

Nacido en Barcelona en 1943, Antoni González Moreno-Navarro se graduó como arquitecto en 1970. En 1975 asumió el cargo de Director del Archivo Histórico del Colegio de Arquitectos de Cataluña. Pocos años después, en 1981, su compromiso con la conservación del patrimonio le llevó a asumir el papel de Jefe del Servicio de Patrimonio Arquitectónico Local de la Diputación de Barcelona. Durante sus años de gestión desarrolló el método de intervención que denominó “Restauración Objetiva”, en referencia a la necesidad de desarrollar criterios específicos para cada intervención, y lideró numerosos proyectos de restauración en la región.

Su defensa de la «autenticidad arquitectónica» como contrapeso al comúnmente excesivo énfasis «autenticidad material» sirvió de apoyo a numerosos profesionales de la restauración para poder adoptar el criterio más adecuado para cada intervención, sin dejar de lado importantes valores del patrimonio construido como pueden ser los espaciales, los funcionales o los estructurales. En este mismo sentido difundió el término “falso arquitectónico” frente a la idea del “falso histórico” y la especificidad de los criterios de intervención sobre el patrimonio arquitectónico frente a los comunes en otro tipo de obras. Tal como él mismo lo explica, “si la Venus de Milo fuera un edificio, probablemente habría que restituirle los brazos”. Hizo igualmente hincapié en la importancia de atender también a lo que los edificios significan para la gente que los disfruta, de buscar evitar intervenir de forma que genere rechazo por la alteración de esos valores, lo que introdujo la consulta comunitaria como parte integral del proceso de toma de decisiones por parte del arquitecto restaurador. Además, promovió la necesidad de informar y educar a la comunidad durante y después de cualquier obra, proceso que incorporó como un elemento esencial en los proyectos que dirigió. Gracias también a su influencia los métodos de análisis arqueológico comenzaron a aplicarse en edificios aún en pie y a elementos de cualquier cronología antes de comenzar con cualquier restauración.

Ha dirigido más de un centenar de proyectos y obras de restauración y ha plasmado sus ideas y explicado detalladamente sus actuaciones, aspecto en el que fue también pionero, en numerosos libros y artículos. Entre ellos destaca La restauración objetiva. Método SCCM de restauración monumental, publicado en 1999. En 1992 fue uno de los fundadores de la Academia del Partal, una asociación de profesionales dedicados a la restauración monumental y en 1980 recibió el prestigioso Premio FAD de Restauración.

Entre los trabajos de restauración que ha llevado a cabo a lo largo de su trayectoria profesional pueden destacarse, entre muchos otros, las obras en el Monasterio de Sant Llorenç de Guardiola de Berguedà, la restauración de la Iglesia de Sant Jaume de Sesoliveres en Igualada, la restauración y la recuperación de las pinturas de la Iglesia de Sant Quirze de Pedret, o las intervenciones en la Porxada de Granollers, el Hospital de Sant Pau y en algunas obras de Gaudí, como las Chimeneas del Palacio Güell.

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